Los Funerarios También Lloran (1)

NOTA: Aquí les presento el primer cuento de mi libro “Los Funerarios También Lloran” el cual ha despertado un genuino interés entre varias casas editoras. Es jocoso pero a la vez representa la realidad de nuestra profesión. Todas las historias están basadas en mis 35 años de experiencia en el campo funerario, pero los personajes son ficticios para proteger la identidad de los verdaderos, que en muchos casos, ya han desparecido. 

El Explotado

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 De la mísma forma como esprimen la caña para luego convertirlo en bagazo  y botarlo, así de fácil los patronos les sacan el jugo a sus empleados hasta que no les queda nada más por sacar.  No importa que el tipo haya dejado el cuero “pegao” en la compañía; cuando no sirva para nada más, se bota …

 

  • ¡Ea Diablos, ahora éste caso no quiere drenar pa’ acabarme de joder! Hoy saldré de aquí a las tantas de la noche y después estos macetas no quieren pagar las horas extras, así decía Gregorio mientras aplicaba un masaje intenso a aquél cuerpo inmóvil para que el químico preservativo se distribuyera con mayor facilidad através del sistema circulatorio. La sangre manaba lentamente por el tubo de drenaje colocado en la vena yugular derecha lo cual era señal inequívoca que debido a serias complicaciones escleróticas iba a ser necesario levantar otros puntos de inyección para preservar correctamente el cadáver.

 

  • Olvídate de eso mijo. Si no quieres drenar allá tú y si te pudres por no cooperar es tu problema. Yo tengo un hambre salvaje y un dolor de cabeza del carajo. Me voy pa’ casa temprano.

 

Gregorio decía esto mientras aumentaba la presión de su máquina de embalsamar y aplicaba jabón a las extremidades del muerto para facilitar la labor de masaje. Luego de varios intentos infructuosos el cadáver seguía resistiéndose a asimilar el líquido de embalsamar. Percatándose de la situación, Gregorio sacó de su armario una aguja hipodérmica y comenzó a inyectar los brazos y las piernas de aquél cadáver testarudo. Sus 28 años de experiencia le permitían introducir la filosa punta en los lugares estratégicos aprendidos a lo largo de su carrera como embellecedor de muertos. Mientras la pierna izquierda se hinchaba con el líquido, Gregorio miraba una y otra vez el reloj de pared que exhibía el logo de la cerveza Sheafer, obsequio de su cuñado.

 

  • Esa mierda de reloj simpre está atrasao’. Hoy tiene 15 minutos de menos. Son las 9:30 de la noche. No las “y quince”. Aquí en ésta funeraria ya no sirve ni el reloj. Estos macetas quieren todo para allá y nada para acá. Siempre ha sido así: mientras el funerario se hace rico el embalsamador que se joda …

 

Gregorio le había brindado a esta compañía casi 30 años de servicio y aunque laboraba para una de las empresas de mayor prestigio en el país, su sueldo apenas alcanzaba los $1,500 al mes. ¿Cuán largas noches había pasado Gregorio en aquél frío cuarto de embalsamar haciendo ricos a otros y muchas veces ni siquiera le felicitaban por su trabajo? Eso sí; cuando fallaba un caso el “Memo” no se hacía esperar y de inmediáto era llamado a la oficina para recibir la típica “cogida de cuello”. Gregorio pensaba en la gran cantidad de cadáveres que habían pasado por aquella mesa y aunque estaba “curao” de espantos, siempre llegaba a su mente el vago pensamiento de que algún día él también desfilaría por la mísma.

 

Mientras inyectaba los brazos los vapores irritantes del formaldehído penetraban las fosas de su perfilada nariz y a su paso dejaban los típicos estragos en la membrana mucosa y en sus pulmones; Gregorio estaba “curao”. Ya ni siquiera el formaldehído lo hacía llorar. Su corazón se había endurecido de tal forma que para él los muertos eran sencillamente su fuente de sustento y nada más. Al principio los bebés le afectaban emocionalmente porque les recordaban a sus hijos y hasta salió llorando con los familiares en los primeros entierros que hizo. Ahora todo era distinto. Todo esto se había convertido en un trabajo que alguién tenía que hacer. Sus ojos habían olvidado la humedad característica de una lágrima y aunque parezca morboso, ahora Gregorio disfrutaba ver a la gente llorar. Para él muchos eran una partida de hipócritas llorando frente a la tumba y que apenas terminado el entierro se íban a disputar lo que el muerto había dejado en vida. A veces veía a las viudas llorando descónsoladamente la muerte de su marido y no podía evitar decir en su mente “Tanto llanto y de seguro ya tiene un chillo que la administra”. El contínuo contacto con el sufrimiento humano endurece el corazón de los humanos y Gregorio no era la exepción.

El timbre del teléfono del cuarto de embalsamar sonaba insistentemente sacando a Gregorio de sus pensamientos …

 

  • Haló … Sí, ya casi está listo jefe … es que no quería drenar bien y tuve que abrir los 6 puntos, usted sabe …

Su jefe, que estaba al otro lado del teléfono, conocía muy bien a su viejo embalsamador y sabía lo vago que era. De solamente pensar en que Gregorio tan siquiera había mencionado los “6 puntos” le hacía reir … “con lo vago que es, hace como 15 años que no levanta otra arteria que no sea la carótida derecha” así pensaba su jefe mientras le decía:

 

  • Avanza Goyo que ese caso tiene que estar en capilla a las 10:30. Los familiares pidieron que lo peines con brillantina Halka. La dejaron en la recepción. Pídesela a Mayra. Ella sabe en donde está.
  • ¡No hay problema jefe!

 

Despidiéndose así, enganchó el teléfono diciendo:

 

– Que fácil es prometer horas desde un escritorio. Para el que no sabe, esto es como “cogerselo a la perra” Que carajos sabe el jefe de embalsamar. Lo único que sabe hacer es mandar y no pagar las horas extras. Si le hubiese tomado los consejos a mi vieja habría sido dueño de una funeraria en vez de estar bregando con tanta mierda.

 

Media hora después …

 

  • Jefe, ya terminé el caso y lo embarré en brillantina como pidió la familia. Se vé feo con cojones, pero allá ellos. ¿Para cuál capilla vá? … muy bien. Mande a uno de los muchachos para que me ayude a echarlo en el ataúd y llevarlo a la capilla.

 

Luego de ponerlo en capilla ardiente, Gregorio se dirigió nuevamente al cuarto de embalsamar para guardar su equipo y limpiar un poco el reguero de sangre que había caído al piso. En su mente se decía así mísmo: “Yo lo siento en el alma, pero yo estoy bien cansao’. Voy a darle un chipi-chape al cuarto y me voy pa’ casa. Si me quedo aquí más tiempo enseguida aparecerá un favor para hacer. Yo conozco a éstos tipos. Siempre se pasan de listos”.

RING, RING, RING, insistía nuevamente el teléfono secuestrando a Gregorio de su monólogo …

 

  • ¿Y ahora qué diablos pasará? Haló … contestó Gregorio mientras se quitaba la bata de embalsamar chispoteada de sangre. ¿Qué? Que tiene los dientes afuera, pero si yo no soy dentista jefe. El tenía los dientes así. Yo no tengo que ver nada con eso …
  • Métele un embuste de esos que tu sabes para que se estén tranquilos. Ya sabes, a lo mejor están buscando una excusa para pedir rebajas. Vete a la capilla y diles un término científico de esos tuyos para que no chaven más.

 

Gregorio colgó el teléfono mientras decía en voz alta: “Todavía es que me amanezco aquí. Los familiares joden más que el muerto mísmo …”

 

Ya en capilla Gregorio trataba de convencer a los familiares de que lo de los dientes no era su culpa:

 

-Mire señora, yo no le saqué los dientes pa’ fuera a su esposo. El los trajo así de fábrica y a menos que le pegue los labios con “crazy glue”, la boca no se podrá cerrar por completo. Imagínese lo lindo que se verá con el hocico parao’. Mejor se vé así. Al natural. Esto es un típico caso de “Dentum Afuerum” y yo hice lo mejor que pude. En mis 30 años de experiencia he visto mucho de éstos casos.

 

La viuda se comió lo del “Dentum Afuerum” y le pidió disculpas a Gregorio por su ignorancia. Gregorio le contestó que no había problemas y que estaba para servirle. Muchas situaciones similares habían ocurrido a lo largo de su carrera y todas las había enfrentado con suerte. Como es usual, al momento de ocurrir los hechos resultaban un tanto embarazosos, pero tiempo después se convertían en otro chiste profesional de su extenso repertorio el cual contaba con animosidad en las reuniones de embalsamadores cuando le llegaba su oportunidad.

 

  • Ahora sí que me voy pa’ casa y no hay quien me aguante. Es más; me voy por la puerta de atrás para que al jefe no se le ocurra pedirme que haga la pizarra.

 

Así concluía un día más en la vida de Gregorio Fontánez mientras éste contaba el tiempo con ansiedad para que llegara su día libre. Son muchos los “Gregorios” que llegan a trabajar día a día a funerarias de prestigio por sueldos de hambre, cuartos de embalsamar mal planificados, líquidos de embalsamar baratos, falta de reconocimiento, horarios extensos sin horas extras y muchas cosas más que el público en general ignora. Los patronos y los cadáveres son distintos pero las situaciones son similares

 

Gregorio se dirigía a su hogar en su vieja guagua “pick-up” soñando con darse una “fría” en el bar de la esquina y hacer unos cuantos chistes para entonces llegar a su casa cansado, viejo, explotado y sin esperanzas de un mejor porvenir …

 

Derechos Reservados: Carlos J. Guzmán, 2016

 

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Breve Historia de un Embalsamador

Breve Historia de Un Embalsamador

Era el año 1979 y yo cursaba el 10mo. grado de escuela superior en el pueblo de Ceiba. Por una de esas ironías más grandes de mi vida yo, que le tenía terror a los muertos, a la mísma vez sentía una atracción sobre-natural por todo lo relacionado a las funerarias. Desde pequeño hacía entierros con los carritos y siempre me gustaba ver a los difuntos en los velorios aunque después no pudiera dormir por la noche.

No puedo decir que ese interés venía en mi familia, aunque mi abuelo Nemesio era hermano de Aurora Montes, esposa de Cruz Andino, los cuales a su vez tenían la funeraria De Diego Funeral Home en Santurce y su hijo, Cruz Andino Jr. “Chan” era embalsamador y trabajó mucho años en Ehret. Para ese entonces yo era muy pequeño y no pude disfrutar del beneficio de poder trabajar para “Crucito” el cual era muy querido por los demás directores funerarios de su tiempo. Crucito murió por complicaciones de una intervención quirúrgica y Aurora decidió vender la funeraria. Hasta ahí llegaba mi relación “familiar” con el negocio mortuotrio.

 

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Al cumplir los 15 años de edad decidí visitar a la funeraria del pueblo en donde el Sr. Eusebio Carrasco dirigía su empresa Ceiba Funeral Home para preguntar acerca de la escuela de embalsamadores en PR. Los que estaban allí me informaron que el embalsamador era el único que me podía dar detalles al respecto. En el año 1978 el último curso de Ciencias Mortuorias ofrecido en la escuela vocacional Miguel Such por el Sr. Ramón V. Vázquez había llegado a su fín. De ese curso se había graduado el embalsamador del Sr. Carrasco y, tal y como era usual, después que se graduaban los embalsamadores no querían que los demás aprendieran para que “no les quitaran el trabajo”. Este tipo no me fué de gran ayuda. Desde el principio trató de desalentarme y cuando vió que sus intentos fueron infructuosos prácticamente me votó del cuarto de embalsamar en una calurosa tarde del mes de julio. Nunca se me olvidará. Me fuí llorando como un pendejo camino a casa, que quedaba bastante lejos, y por el camino me hice una promesa a mí mísmo:

“ Nada ni nadie evitará que yo sea embalsamador. Seré uno de los mejores y alcanzaré peldaños jamás logrados por embalsamador puertorriqueño alguno”.

Casi al mísmo tiempo de la votada, le informé al Sr. Carrasco acerca del incidente ocurrido y me acomodó un turnito en su sucursal de Humacao, Carrasco Memorial, para cubrir los fines de semana. Luis Ríos era el embalsamador de allí, y al contrario del “otro”, me permitió ayudarle durante los embalsamamientos y las preguntas que le hacía me eran contestadas sin miedo alguno. Desafortunadamente por razones del Seguro Social y mi temprana edad de 15 años no pude trabajar más y entonces me quedé haciendo entierritos de vez en cuando.

Al llegar a 4to año de escuela superior me convertí en el Presidente de la Clase 1981-1982 de Ceiba. Me gradué con promedio de 3.93 y tal y como había pronosticado, me fuí a estudiar Ciencias Mortuorias a Mayaguez. Naturalmente los embalsamadores del área este no mencionaban el curso de Mayaguez y lo guardaban con mucho secreto. De hecho, el curso de Mayaguez hacía años que se ofrecía a la mísma vez que el de Río Piedras pero el de Vázquez era de mejor calidad que el de la Sultana del Oeste. La cosa es que antes de ir a la escuela me pidieron una carta asegurando el centro de práctica. Utilizando mis conexiones con Chan buscamos un centro de práctica en el área metro. Intentamos primero con La Cruz pero Miguelito Guzmán no pudo darme el chance y le dijo a Chan que mejor intentara con Ehret. En ese tiempo Ehret tenía un revolú con la unión pero un tal Sr. González me permitió la práctica condicionado a ciertas cosas. Ustedes saben que en Ehret, como siempre, suelen ser más estrictos para este tipo de cosas que el resto de las funerarias para darle ese aire de exclusividad y respeto del cual siempre han estado orgullosos. El individuo me pidió una transcripción de créditos de escuela superior, me imagino que creería que era un estudiante promedio y por tal motivo quiso ver mis calificaciones. También me dijo que una vez terminado el curso me exigiría un promedio mínimo razonable para poder embalsamar los 40 casos que exigía “ la Junta” para ese tiempo. Se llevó una gran sorpresa cuando le entregué mis notas con promedio de 3.93. Lo mejor vino después … Me dijo: “ Necesitarás un promedio no menor de 3.00 puntos en el curso de Ciencias Mortuorias para practicar aquí ”. Yo le respondí muy seguro y firme: “No, usted pedirá en esa carta un promedio mínimo de 3.50 para poder practicar aquí”. Bueno, el señor no titubeó más y me dió la carta para el curso de Mayaguez.

 

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Cuando mi familia se enteró de mi decisión nadie estuvo de acuerdo. Mi mamá, al igual que todas las mamás del mundo, quería que yo fuera médico. Mi suegra me dejó de querer porque íba a ser un “abre muertos” y hasta mi novia se fué a correr. Realmente lo que yo quería era estudiar un bachillerato de Ciencias Mortuorias en la prestigiosa Universidad de Minnesotta pero mi familia carecía de los recursos necesarios para enviarme al frío estado norteño. Así tuve que enfilar mis cañones hacia otro lado y conformarme con mucho menos.

Llegué a Mayaguez en agosto de 1982. Conocí a un par de aspirantes que al igual que yo provenían de pueblos tan lejanos como Bayamón, Carolina y Ceiba, que era el mío y el más lejos. La escuela vocacional Dr. Pedro Perea Fajardo de Mayaguez era el centro de estudio para nosotros. El curso lo había estado ofreciendo Mariano Rivera por algunos años y supuestamente lo íba a ofrecer nuevamente … cuando de repente explotó la “bomba”. De la noche a la mañana Mariano se fué a correr sin decirnos nada y el curso estaba en peligro. Para mí representaba un adebacle; me quedaba sin curso y tampoco tenía tiempo para matricularme en la universidad en caso de que el mísmo no se diera. Milagrosamente apareció un profesor como “bateador emergente” para que pudiésemos comenzar con el programa. Apareció el Dr. Velázquez de Moca para cubrir anatomía y la vida era color de rosa nuevamente … al menos eso parecía. Ya con libros, salón, maestros y todo nos disponíamos a comenzar el curso cuando reventó el otro peo: los funerarios locales se habían puesto de acuerdo para no ofrecer sus centros de práctica debido a un bochinche del año anterior cuando alguien preñó a una estudiante y un revolú así por el estilo. ¡Diablos!, tal parecía que no lograría mi sueño.

 

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Uno de los estudiantes era hijo de un respetable funerario de Coamo: el Sr. Luna. Este señor visitó a varios funerarios y utilizando sus influencias las cosas comenzaron a mejorar. Uno de los funerarios más grandes de allí le dijo que al hijo de él sí, pero a los demás no. Otro ni siquiera nos dejó llegar y en Aguadilla un funerario conocido ni siquiera dejó que terminaramos la oración para decirnos que NO rotúndamente. Realmente no los culpo pues aparentemente los estudiantes anteriores habían causado estragos. Solamente Pimpi de la funeraria Méndez Vigo dijo que sí y luego la funeraria Fernández aceptó varios estudiantes. Ese era el mejor centro de práctica en Mayaguez debido a su alto volúmen de 50+ casos mensuales. El embalsamador de Fernández, Alfredo, le gustaba enseñar y era un buen instructor. Yo tuve que largarme para Cabo Rojo con don Raúl Valle para estrenar sus nuevas facilidades de la funeraria Santa Ana. Otros tuvieron que emigrar para San Germán, Sábana Grande y Lajas respectívamente.

Finalmente comenzamos el curso en septiembre y todo íba más o menos bien. Hacíamos lo que se podía con lo que teníamos a mano. Yo me hospedaba con otros estudiantes de ingeniería de Ceiba y las cosas no eran tan difíciles. Estudiaba todas las noches y talaba todos los exámenes. Nuestro profesor, el cual era un embalsamador muy experimentado de San Germán, tenía un problemita con la ginebra y el jugo de china para aquél entonces y a veces llegaba a la escuela un poco aturdido por los efectos de la “mezcla”. Yo tenía que servir de bateador emergente y cubrir la clase en esos días. De ahí es que sale el “vacilón” de que yo fuí el primer estudiante/maestro de Ciencias Mortuorias en Puerto Rico. Muchas otras cosas sucedieron en Mayaguez pero eso será parte de otro libro …

Me gradué con promedio perfecto de 4.00 y aunque no tuvimos mucha suerte con nuestro centro de práctica en cuanto a cantidad de casos se refiere, la gente de Santa Ana se portó muy bien con nosotros y hasta lloraron nuestra partida el día en que acabó el semestre. Yo regresé a Ceiba y comencé a ejercer mi práctica en Ehret y Buxeda …

 

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Al llegar a Ehret me encontré con la sorpresa de que habían despedido a toda la antigua administración. Ahora tenían un ex-vendedor de piezas de auto al comando y al menos honró el compromiso de su antecesor. En Buxeda uno de los egresados de Carrasco Memorial, José Vargas “el Topo”, embalsamaba para ellos desde hacía unos cuantos años. Me consiguió una entrevista con el gerente, el Sr. José A. Guzmán, el cual luego de oir mi petición me concedió la oportunidad sin mucho reparo. Ese fué el comienzo de una exelente relación que perdura hasta el día de hoy a manera de compadrazgo. Jamás imaginaría que el Sr. Guzmán se convertiría en el padrino de mi hijo mayor, Carlitos Jr. (Nota: lamentablemente el Sr. Guzmán falleció ya hacen unos cuantos años)

Practicaba de día en Buxeda y en Ehret de noche y me quedaba a dormir allí mísmo. En Ehret practicaba con Guadalupe Rivera el cual era su mejor embalsamador y a la mísma vez el delegado de la unión. Guada, como cariñósamente le apodaban, era natural de Aibonito y un maestro de práctica por exelencia. Le metía mano a cualquier caso y no escatimaba en abrir puntos extras cuando era necesario. Embalsamaba rápidamente y no perdía el tiempo. Verdaderamente era un personaje pero tremendo maestro de práctica. Lo mejor de todo era cuando se inventaba los términos científicos. Guada pasó a la historia cuando embalsamó a don Luis Muñoz Marín y por lo tanto ocupa un lugar en mi lista del “Salón de la Fama”.

 

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En Buxeda la cosa era muy distinta. Me sentía como en familia y fué donde verdaderamente aprendí a embalsamar. Topo y Goyito González (falleció) eran mis maestros. En los meses de verano me convertí en un exelente “empuja líquidos” de primera. Estos dos, al contrario de Guada en Ehret, no levantaban otro punto aparte de la carótida ni a jodidas y tampoco pasaban mucho trabajo con los casos pero sabían lo que hacían y lo hacían muy bien. Los tipos eran los embalsamadores mejor pagados en todo Puerto Rico gracias a la astucia financiera del Sr. Guzmán el cual los remuneraba muy bien. La cosa es que hice mis 40 casos en un mes y ya para el mes de julio embalsamaba sólo. Poco a poco dejé de ir a Ehret y me quedé completamente en Buxeda en donde meses después me convertí en el sustituto del viejo embalsamador americano Joe Dvorsky durante el turno suicida. Estuve en Buxeda por casi 3 años mientras estudiaba pre-médica en la Universidad de Puerto Rico. Este ha sido el único trabajo como embalsamador que todavía extraño. Allí tuve el mejor momento de mi vida y allí me convertí en el embalsamador más jóven con licencia a los 20 años de edad.

Tomé la reválida en el mes de noviembre de 1983 mientras cursaba mi primer semestre universitario. 27 aspirantes asistieron al exámen y solamente aprobamos 3. De esos yo fuí la nota más alta y el primero en aprobar la parte práctica. En mayo de 1984 me otorgaron la licencia # 258 de Puerto Rico. No tuve que repetir nínguna de las 3 partes del exámen.

Mientras trabajaba en Buxeda ofrecí mi primera conferencia durante el primer curso de educación contínua “obligado” ofrecido en la Escuela de Medicina de la UPR. Por primera vez se reunían todos los embalsamadores de PR que hacía muchos años que unos no se veían con los otros. Fué un momento exitante para mí; con tan sólo 21 años de edad era el conferenciante más jóven y mi charla trataba acerca del factor de presión durante el embalsamamiento. Muchos embalsamadores comenzaron a “fastidiar” haciendo preguntas tontas para burlarse de mí. Para sus egos era demasiado difícil aceptar que un “chamaquito” les estuviese ofreciendo una conferencia de un tema que ellos “sabían”. La verdad es que yo estaba muy nervioso pero lo disimulaba muy bien. Finalmente pude comenzar la conferencia luego de que don Roberto González Lago mandara a callar a todo el mundo y al terminar la charla me ovacionaron 2 veces. Mi conferencia la evaluaron como la mejor del seminario. Desde ahí en adelante me gané el afecto y el respeto de todos los embalsamadores de Puerto Rico.

 

Sto. Domingo

Por casualidades de la vida pasé a trabajar a Ehret cuando suspendieron a mi primo Chan por cuestiones de “salud” convirtiéndome así en el primer embalsamador en haber trabajado para las dos principales funerarias del país. Luego de mí, muchos otros embalsamadores repitieron la “hazaña”. En Ehret solamente estuve 1 año. En ese tiempo el ambiente de trabajo que allí reinaba no era el mejor. Habían muchas rencillas internas pero el trabajo siempre salía con eficiencia y prontitud. En Ehret eran más exigentes con los embalsamamientos y tenía que embalsamar “de verdad”. Allí comenzó mi transición de “empuja líquidos” a embalsamador. Durante el incendio del Dupont manejamos 57 casos o más del desastre. Ya me encontraba a punto de terminar mi bachillerato cuando decidí renunciar a mi posición como embalsamador y emprender mi nueva etapa de profesor de Ciencias Mortuorias a la edad de 22 años. Fuí recomendado por un viejo ex- supervisor y embalsamador de Ehret: Jimmy Avilés de Caguas.(falleció) En ese tiempo el gobierno exigía 5 años de experiencia para poder ofrecer el curso y tenías que ser bilingue porque todos los libros eran en inglés. De todos los que entrevistaron yo era el más jóven pero al ser el único con grado universitario decidieron contratarme.

Ofrecí el curso de embalsamadores en la escuela vocacional República de Costa Rica en Caguas y desde el principio traté de brindarle a mis estudiantes conocimientos extras que no salían en el libro de texto “Principles and Practice of Embalming”. En eso me destaqué y varios de mis estudiantes son embalsamadores con licencia actualmente trabajando para las mejores funerarias del país. Otros tienen sus propios “trade embalmings”, Juan Bonilla fué maestro de Ciencias Mortuorias en la Antilles School y actualmente cuenta con su propio negocio al igual que Ismael Alicea y Andrés Quiñones. Ofrecí luego par de clases en Antilles, CEM y Popac. En todos éstos ayudé a desarrollar el currículo del curso. El actual presidente de la Junta, Orlando Rodríguez, fué parte de mi estudiantado. Mientras ofrecía el 2do. curso comenzé a distribuir algunos productos de la Dodge y así fué como me convertí en representante de esa prestigiosa compañía.

 

El Bonche

En Orlando, Florida fuí entrevistado por Arnold J. Dodge presidente en ese entonces del fabricante de líquidos para embalsamar más prestigioso del mundo: The Dodge Chemical Company. A los 24 años me convertí en el primer latino en trabajar para la Dodge y el más joven en la historia de esa compañía para la gloria y honra de Puerto Rico. Introduje la línea comercialmente en el 1989 y por primera vez un vendedor, embalsamador con licencia y experiencia, visitaba a las funerarias del Caribe no solo para venderles, sino también para demostrar nuevas técnicas y los mejores productos para embalsamar en PR para aquél entonces. En Dodge me convertí en todo un experto bajo la tutela de Don Sawyer. Muchas de las técnicas utilizadas hoy en día por los embalsamadores nativos fueron introducidas por mi persona para los años 90’. Cada vez que entro a un cuarto de embalsamar y veo a los nuevos embalsamadores utilizando Dryene, Metaflow, Introfiant, Syn – Gel y otros productos me doy cuenta de que al menos valió la pena el sacrificio y los constantes viajes alrededor de la ísla que por 5 años estuve laborando para la Dodge. En mi tiempo apenas había un líquido arterial y uno de cavidades, usualmente Manhattan Firm de Royal Bond. No teníamos cauterizantes, co-inyectores ni líquidos para casos difíciles, en fín: no había casi nada.

Mientras estuve con Dodge llevé las nuevas técnicas de embalsamar a la República Dominicana por 2 años consecutivos, ofrecí varias conferencias en inglés y en español en varios países, escribí un sin-número de artículos, participé en muchos seminarios de educación contínua y por último me convertí en el primer puertorriqueño en otorgarle un nombre comercial a un líquido arterial norte-americano: ChromaTech. Todo ésto lo había logrado antes de cumplir los 30 años de edad. Al fin de cuentas esto quizás resultó ser contraproducente, ya que al avanzar tan rápidamente en tan corto tiempo me llevó a un “callejón sin salida”. Esto unido a la frustración que me generó la contínua austeridad absurda de mis clientes, me obligó a buscar nuevos horizontes en mi otra pasión: la música. Renuncié a la Dodge a los 29 años de edad y decidí comenzar mi propia fábrica de cassettes y CD’s aparte de convertirme en el mejor ingeniero de mastering del país ganando varios discos de Oro, Platino y finalmente un Grammy por la mejor grabación cristiana latina: Marcos Witt “Sana Nuestra Tierra”. También hice el disco de Samuel Hernández “Levanto Mis Manos”. Así estuve durante 10 años pero siempre me mantuve en contacto con las funerarias de una manera u otra. Al mísmo tiempo el Sr. Raúl Miranda, dueño de la funeraria Miranda en Juncos y uno de los mejores clientes de la Dodge en Puerto Rico, se convertía en mi segundo compadre al bautizar a mi hijo más pequeño: William Lee.

En el año 2000 la industria de la música sucumbía ante los actos de piratería más drásticos en la historia y mi compañía se vió seriamente afectada obligándome a cerrar las operaciones en el 2002.

 

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Regresé a mis viejas raíces funerarias y fuí contratado por la compañía Stewart en la funeraria Richard Pierce de Napa Valley, California como embalsamador. Partí sólo dejándo a mi familia en Puerto Rico un frío 5 de diciembre del 2002. Comenzé a $23.00 la hora, y aunque no tenía la licencia del estado, mis años de experiencia y mi resumé impresionante los obligó a pagarme por encima del embalsamador que llevaba allí ¡30 años!

Richard Pierce era la funeraria más grande de Napa y movía 350 casos al año aparte de servir como Morgue y Sala de Autopsias para el condado de Napa. Entre los casos médico-legales y los nuestros se movían sobre 700 casos al año y todo eso con 5 empleados solamente. El otro embalsamador era uno de los mejores que jamás halla conocido en mi vida, y déjenme decirles: yo no me impresiono fácilmente. El hijo de Don Sawyer, uno de los mejores embalsamadores del mundo con el cual tuve el privilegio de trabajar mientras estaba con Dodge, era el representante de esa compañía para esa parte de California. Allí estuve por 6 meses hasta que la compañía “Forever Enterprises” me entrevistó para la posición de gerente en una de las funerarias más famosas del mundo: “Hollywood Forever”.

Conduje durante 8 horas desde Napa hasta Los Angeles para entrevistarme con esos tipos. El presidente de la compañía me entrevistó personalmente y luego de ½ hora me hizo la pregunta mágica: “ ¿Cuánto es la cantidad necesaria para que deje a Napa y se mude a Hollywood para trabajar con nosotros ? ” Me temblaron las rodillas pero le pedí una cantidad que jamás me había ganado en la vida como funerario. Regresé a Napa y 2 semanas después me ofrecieron la posición como gerente general de Hollywood Forever en la ciudad de las “estrellas”. Simplemente no lo podía creer y al llamar a mi esposa ¡ella lo creía menos que yo! Imagínense ustedes; un jibarito del B.O. Chupacallos de Ceiba, puertorriqueño, con tan solo 6 meses en California se convertiría en el primer boricua en dirigir una funeraria-cementerio-crematorio en nada menos y nada más que en Hollywood, California. Renuncié a Stewart y me fuí con un camión de la U-Haul lleno de mudanza para Los Angeles …

 

Carlos & Carlos

Llegué a trabajar un 9 de junio del 2003 a uno de los lugares más hermosos de Hollywood. En ese cementerio descansan los restos de las estrellas de cine tales como: Rodolfo Valentino, Tyron Power, Alfalfa, Jayne Mansfield y cientos más. Era un cementerio a donde llegaban turistas contínuamente y justamente detrás de nosotros se encontraban los estudios de Paramount Pictures los cuales eran muy “amigos” nuestros. Me sentía en las nubes. Mi propia oficina, mi propio carro, la mudanza paga y un exelente sueldo. Allí mísmo se creman los restos y hay sobre 10 mausoleos diferentes. El mantenimiento del cementerio es inmenso y entre todos los empleados hay casi 70. Tenía 2 embalsamadores y uno de ellos era mujer. Ambos eran de color y muy buenos en sus respectivos trabajos. El varón había sido supervisor en la prestigiosa Forest Lawn Memorial de Glendale, California.

Hollywood Forever es una funeraria de tamaño mediano haciendo 600 casos al año pero enterraba sobre 1,000 en el cementerio. Las operaciones estaban llenas de problemas y la CEO era un verdadero dolor de cabeza. La señora no sabía nada de funeraria pero tenía al presidente dormido en las pajas. De inmediáto puse mi plan en función y arreglé un sin-número de cosas, comenzando por el “schedule” de empleados que ahora podían trabajar un fín de semana sí y otro no. Nombré 2 supervisores y aumenté el promedio de ventas en casi un 25% en tan solo 2 meses. Vendimos 2 “Millenium” de Batesville mensualmente con tan solo entrenarlos un poco más en como se debe vender un servicio correctamente. Trabajaba 12 horas diarias y a veces tenía que ir un día durante el fín de semana para poner al día el trabajo de oficina que era interminable.

 

Biblioteca

Lamentablemente Los Angeles es un lugar en donde no se pueden “criar” hijos. Es sumamente “caliente” y el costo de vida es demasiado alto. Para colmo de males mi esposa decidió que para Los Angeles no se mudaría porque estaba muy lejos de PR y además no le gustó ni un “chispito”. Yo tampoco me pude adaptar a Hollywood y a solo 4 meses de estar allí la compañía Alderwoods se enteró de todo el progreso que había logrado en Hollywood Forever y me ofreció una entrevista en la famosa funeraria Rose Hills. Esta funeraria es la más grande en el mundo bajo un solo techo. Hacen sobre 5,000 casos al año. Su cuarto de embalsamar puede manejar 12 casos a la mísma vez y su nevera es más grande que la del ICF en PR. Tienen su propio taller de mecánica, hojalatería y pintura y hasta su propia bomba de gasolina. Más de 200 empleados a tiempo completo forman el equipo de trabajo para poder manejar 1,000 acres de terreno en lo que posiblemente sea el cementerio más grande de los EEUU. Para que tengan una idea: el cementerio más grande de PR apenas cuenta con 2 “gates” o portones. Rose Hills tiene sobre 20 entradas y salidas. Alderwoods pagó sobre 100 millones de dólares por esa facilidad. Adentro del cementerio cuentan con 4 iglesias de distintas religiones y la última se construyó a un costo de 8 millones de dólares. 37 capillas están disponibles para el velatorio en un edificio semi-lunar de 3 pisos. Esto, señores, tienen que verlo para creerlo.

Me contrataron como “Regional General Manager” mejorando el sueldo y las condiciones de trabajo aparte de que regresaba a Puerto Rico con todos los gastos pagos. Se suponía que mi trabajo íba a ser en Florida pero a última hora me enviaron a Puerto Rico en donde estuve por tan solo 6 meses antes de convertirme nuevamente en mi propio jefe estableciendo mi trade embalming “MorTech” y en distribuidor de efectos mortuorios llamado “Caribbean Funeral Distributors”. De nuevo estaba en libertad de hacer las cosas por mi cuenta sin la necesidad de atender los caprichos de gente menos capacitada a mi lado. Al año de tener CFD pude dejar por completo los embalsamamientos y dedicarme a tiempo completo a mi nueva empresa la cual rápidamente se convirtió en la # 1 de Puerto Rico, destronando así a mis antiguos colegas de la Dodge. Nuevamente hicimos historia al introducir en la ísla otras marcas tan buenas o mejores que la Dodge que nunca antes habían pisado suelo boricua. Le enseñamos a los embalsamadores nativos a mezclar las marcas de productos en los casos utilizando lo mejor de cada cual para obtener resultados superiores. Cuando yo comenzé en ésto tan solo teníamos una sola marca, un solo arterial y un solo “cavity. Ahora los cuartos de embalsamar cuentan con no menos de 2 ó 3 marcas distintas de productos y con una variedad increíble al alcance de todos. Tan pronto como comenzaramos con CFD la revista El Panteón se convirtió en la primera y única revista profesional dedicada a los funerarios y embalsamadores del patio. Al principio la critricaron. Meses después la pedía todo el mundo. Así es la vida…

 

Maderilla lateral R

En mayo del 2015 cumplí 31 años con licencia. Me convertí en el primer puertorriqueño en pertenecer a la prestigiosa organización inglesa “British Institute of Embalmers” en diciembre del 2002. En enero del 2003 obtuve la designación de “Certified Funeral Service Practitioner”, también el primer puertorriqueño en lograrlo. Poseo licencias en California e Inglaterra y acabo de completar el tercer libro de técnicas avanzadas para embalsamadores en español que se publicará cuando tenga el $$$ disponible.

Actualmente vivo con mi esposa Carolyn y mis hijos Carlitos y William en un hermoso lugar de Luquillo. Carlitos ya se hizo delinenante con promedio perfecto de 4.00 en el Liceo de Arte y Tecnología y actualmente está a punto de graduarse del programa de Arquitectura en la Universidad de PR. William se graduó con honores del 12mo. grado y estudia Ciencia de Computos también en la UPR. Ambos asistieron conmigo a diversos embalsamamientos y pudieron apreciar con sus propios ojos las condiciones de trabajo de los embalsamadores puertorriqueños. De inmediáto se percataron de la poca paga y altos riesgos que tenemos que correr durante la preparación de un difunto y eso fué suficiente como para que se les quitaran las ganas de estudiar lo mísmo que su papá. Yo personalmente sigo estudiando e investigando las Ciencias Mortuorias. El tema de la historia del embalsamamiento y los orígenes de la fabricación de los químicos para embalsamar son mi especialidad y pasatiempo. Al igual que Chelo López, poseo una colección de libros antiguos de nuestra profesión bastante completa y de vez en cuando nos reunimos para intercambiar información, fumarnos par de habanos y beber varias copas de vino al estilo de “tertulia”. Esta es una de las mejores formas de aprender mientras se disfruta la vida y se comparte con los colegas.

 

Pa en el muelle maunabo

En éstos días la educación mortuoria en PR ha desmejorado grandemente. Los estándares de las escuelas privadas para escoger a sus maestros y a sus estudiantes son deplorables. Cualquiera que haga falta puede aparecer allí a dar clases de embalsamamiento y los grupos que comienzan con 20 terminan con 5 si es que tienen suerte. Algunos de los maestros se esfuerzan y con lo poco que tienen hacen maravillas pero esos son los menos. Con el aumento de la cremación y la decadencia alarmante en la calidad de los trabajos se está llevando al cadalzo a una de las profesiones más antiguas del mundo y no habrá vuelta a atrás. Creo que para dentro de 10 años el embalsamamiento será tan raro como lo era la cremación 15 años atrás en PR. Solamente existirá en los libros de historia. Hasta ese entonces seguiremos aquí aportando nuestro granito de arena en pos del mejoramiento profesional de nuestra clase.
NOTA: Este artículo se escribió hacen varios años atrás. Ahora las cosas han cambiado totalmente.

Actualmente trabajo para Buchanan Group de Indiana y para Trinity Fluids de Michigan. En la primera me desempeño como Gerente General del Caribe y en la segunda me acaban de nombrar Vice-Presidente de Ventas para Hispanoamérica. Buchanan Group es el importador de ataúdes más grande del mundo y también posee una fábrica de monumentos enorme. Tienen sobre 10 divisiones entre las cuales se encuentra Private Label la cual ofrece los mejores ataúdes por su precio en el mundo. Trinity es una compañía jóven y fabrica fórmulas para embalsamar nuevas y revolucionarias a muy buenos precios. Ambas están en Puerto Rico y comparten una buena porción del mercado local en donde Private Label sigue creciendo cada día más.

Mi hijo mayor, Carlitos Guzmán Jr, se graduó Magna Cum Laude de la Universidad de Puerto Rico terminando una Maestría en Arquitectura. Fué reclutado por el cuerpo de ingenieros del NAVY y hace poco se graduó de la Escuela Para Oficiales en Newport, RI.

William termina su bachillerato ahora, Magna Cum Laude también, de la Universidad de Puerto Rico con 2 concentraciones: Administración de Datos y Estadísticas. Se dirige próximamente a EEUU para completar su Maestría.

Yo sigo en Luquillo con Carolyn en una enorme casa que restauramos a puro “cojón” y en donde se encuentran mis oficinas, biblioteca y centro audio-visual. Como ya no me gusta “viajar” y solamente lo hago cuando estoy obligado a hacerlo, me he alejado un poco de las conferencias y seminarios. Ya no ejerzo la profesión de embalsamador desde hacen muchos años pero por la naturaleza de mi trabajo tengo que permanecer en contacto con todos mis colegas.

 

Fewell Monument

Hemos sufrido decepciones, traiciones y muchas otras calamidades pero los éxitos y buenos ratos superan a lo negativo. Nos encontramos en tiempos difíciles en nuestro país y en nuestra profesión y lo peor del caso es que no se vá a arreglar en un futuro cercano. Hay más ataúdes que muertos y la cremación sigue en aumento descontroládamente. Los funerarios se enfrascan en comprar lo “más barato” aunque el producto no sirva y los distribuidores ignorantemente se han concentrado en tumbarse la cabeza unos a otros en vez de re-enfocarse en lo más importante mientras el mercado se derrumba alrededor de ellos. Es más fácil llegar a un cliente y comenzar a hablar “mierda” de los demás en vez de hacer una presentación profesional y concentrarse en sus productos. La mediocridad reina en ésta clase y todos tenemos la culpa. Mientras los distribuidores se halan los pelos unos a otros, los clientes disfrutan del adebacle en donde los vendedores de ataúdes muchas veces pierden dinero al vender sus productos en vez de generar ganancias porque al parecer es más importante joder a los demás que ganar dinero. Ya saben ustedes entonces lo que pasará en poco tiempo. Irán desapareciendo uno a uno y poco a poco como consecuencia de su mercadeo fatulo.

 

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Nosotros estamos conscientes de que existen demasiados distribuidores de ataúdes en PR. Casi todos andan en la cuerda floja debido a lo explicado arriba. Nuestra filosofía de ventas sigue igual: no hablamos de los demás ni nos importan sus ventas, nos concentramos en lo nuestro, no regalamos los productos y obtenemos las ganancias necesarias. Cada día abrimos una cuenta nueva y al final de la contienda veremos a ver quién sobrevive, porque ésto no aguanta más y ya no hay cama para tanta gente. La fidelidad y relación comercial de antaño en donde la amistad era más importante que los vellones en el bolsillo, se acabó. Si ayudas te apuñalan por la espalda, si das un buen servicio te cambian cuando aparece otro y les vende una porquería por $2.00 menos. Si no haces lo que al cliente le dá la gana se enchisman contigo y si no avanzas a entregar en 24 horas o menos corres el riesgo de que aparezca otro con ataúdes en la capota del carro y te robe los espacios! Así se ha perdido la seriedad y elegancia en nuestro campo.

Nadie sabe lo que nos depara el futuro, aunque yo sé muy bien hacia donde nos dirigimos. Según predije lo de la cremación años atrás en El Panteón de igual forma les digo que se preparen porque lo próximo que viene se llevará enredao’ a los que manejan sus negocios a lo loco y sin ningún tipo de lealtad. Hasta ese entonces, buena suerte!

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